Durante los años 80 y 90 el cine venezolano vivió dos épocas muy distintas: una brillante que dejó títulos de culto y otra golpeada por crisis económicas, cambios políticos y una competencia extranjera imposible de contener. Este libro recorre ese contraste con una mirada crítica y necesaria.
A través de sus páginas es posible conocer cómo los planes nacionales de desarrollo marcaron la forma en que el Estado entendió la cultura, qué prometió, qué cumplió y qué jamás pudo controlar. En los 80, la producción local alcanzó su mayor esplendor: historias poderosas, directores decisivos y un público que llenaba salas. Pero el escenario cambia radicalmente en los 90: menos estrenos, presupuestos asfixiados, fluctuaciones económicas, cierre de salas y un mercado dominado por el cine extranjero. Sin embargo, también fue una década de experimentación, de fenómenos de taquilla inesperados y de directores que apostaron por nuevos públicos.
Con datos, análisis y ejemplos precisos, esta obra muestra lo que ocurrió en la pantalla y aquello que se proyectó desde los documentos oficiales y no llegó a materializarse. Es una lectura indispensable para comprender cómo se construyó, se sostuvo y se debilitó la industria cinematográfica venezolana en dos décadas que lo cambiaron todo.