En un lugar apartado entre montaña y mar existe un pueblo llamado Paraíso, donde el tiempo no corre: respira. Allí, cada nacimiento deja en el aire una fragancia imposible de imitar, un perfume sagrado que los ancianos reconocen como el olor de los ángeles. Una señal invisible que anuncia que el cielo todavía toca la tierra.
El olor de los ángeles es una novela de realismo mágico y profunda espiritualidad que narra la historia de varias generaciones unidas por marcas misteriosas —cruces azules grabadas en la piel—, amores imposibles, silencios heredados y destinos escritos mucho antes de nacer. Desde Angelina Montiel, la virgen embarazada, hasta Azomalli —María de la Paz—, la niña marcada con doble señal, la historia de Paraíso se construye entre milagros, pasiones humanas y secretos de sangre que dividen y, al final, reconcilian.
En este universo donde la naturaleza habla, los animales escuchan y la fe no necesita pruebas, los personajes enfrentan decisiones que fracturan amistades, separan familias y fundan dos pueblos enfrentados: Paraíso Arriba y Paraíso Abajo. Sin embargo, el amor —en todas sus formas— persiste como fuerza inevitable, capaz de desafiar prohibiciones, sanar heridas antiguas y devolver la armonía perdida.
Con una prosa poética y envolvente, Judith M. Díaz construye una historia donde lo sagrado y lo humano se entrelazan, recordándonos que los niños son portadores de una inocencia divina, que la memoria nunca desaparece y que, incluso después del dolor, siempre es posible volver a oler a cielo.
El olor de los ángeles es un canto a la fe sin preguntas, al amor que trasciende las normas y a la esperanza que renace cada vez que un niño llega al mundo.