A todos nos espera una inadvertida esquina y en cualquier lugar surgen otras direcciones que no suponíamos y es cuando descubrimos que el control de demasiadas circunstancias no está en nuestro teclado, por mucho que nos aferremos a pensar lo contrario. La poética de María José transcurre en una de esas avenidas de la vida: un desacierto existencial profundo le sacude la vida y adviene ese tiempo oscuro de nostalgia que creemos irreversible, pero los días se suceden incluso agregando otros debacles; sin embargo, luego, el panorama esclarece, surgen otros reflejos, el espejo de la reflexión, la madurez a pesar de los resabios del pretérito dolor y sus extensiones aún en la piel interior. De esa inocultable e inobjetable pugna consigo misma, la poeta insta el sacudimiento final y ancla su necesidad de expresión: de esa temporada “a ras de tierra profunda”, como dijera la poeta Morita Salas, se concreta el poema. Así María José recurre a su íntimo sendero, a su inmanencia de mujer-madre para evidenciar en este libro su diáfana reescritura.
Víctor Rojas
Notas nocturnas