Dios sí es bueno
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En esta obra, la psicóloga Mailen Rodríguez ofrece una propuesta revolucionaria: la ciencia y Dios no están separados, sino que el cerebro humano es la evidencia biológica de un diseño divino inteligente. A través de la integración entre neurociencia y espiritualidad, la autora explica cómo el miedo y las crisis activan un «modo amenaza» que inflama el cuerpo, y cómo herramientas milenarias como la oración, la gratitud y la renovación de la mente (neuroplasticidad) actúan como reguladores biológicos capaces de devolvernos la paz. Un libro profundamente compasivo que desmitifica la enfermedad como castigo, derriba la culpa y enseña el poder de la entrega consciente para pasar de la simple supervivencia a la plenitud del presente.
Descripción
¿Es posible encontrar un puente donde la ciencia médica y la fe se den la mano?
La psicóloga Mailen Rodríguez demuestra de forma magistral que la biología y la espiritualidad no se contradicen, sino que colaboran activamente. Mientras la ciencia describe los mecanismos del cuerpo humano, la fe le otorga un sentido profundo a la existencia. A partir de este marco conceptual, la autora analiza qué le sucede a nuestro sistema nervioso cuando se enfrenta a un diagnóstico adverso o a una crisis extrema: la amígdala se hiperactiva, secuestra nuestras funciones superiores y sumerge al organismo en un estado de estrés crónico que debilita las defensas.
Sin embargo, el cerebro no es rígido. Apoyándose en el concepto de la neuroplasticidad —el correlato científico del mandato bíblico de «renovar la mente»— la obra traza una ruta práctica de sanación mental y física basada en tres pilares: Intención, Atención y Repetición. A través de la regulación del diálogo interno, la oración y hábitos físicos como el ayuno y el cuidado de la microbiota (nuestro segundo cerebro), es posible enviar instrucciones de seguridad al organismo para desactivar la alarma biológica.
Lejos de una espiritualidad punitiva o de falsas promesas, la autora purifica la fe al afirmar con firmeza que la enfermedad no es un castigo divino ni una falta de fe. En su lugar, invita al lector a descubrir el poder de la verdadera entrega (a diferencia de la resignación pasiva) y la importancia de la «tribu» o co-regulación social para sanar. Este libro es una guía transformadora para reconciliarnos con nuestro cuerpo, acallar el pánico biológico y transitar el camino de la supervivencia hacia una vida en presencia absoluta.
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