Olor a Mango Madurito (Antología Cojedeña)

Autor: Abel Hortencio Cardoza Cedeño

$19,99

Olor a Mango Madurito (Antología Cojedeña) es un emotivo ensayo en prosa del escritor Abel Hortencio Cardoza Cedeño que exalta la identidad cultural de San Carlos, Cojedes [1]. Inspirado en la célebre frase del exalcalde Teófilo de Jesús Rangel, “San Carlos huele a mango madurito”, el libro entrelaza el análisis agroindustrial de los aromas de la fruta con crónicas costumbristas sobre la hospitalidad y la resiliencia llanera [1, 2]. La obra rinde homenaje a la historia local, apoya la labor de la asociación AFOMANGO y funciona como el pilar literario que justifica los decretos patrimoniales que elevan al mango como símbolo de la región, consolidando al autor como un verdadero guardián de la memoria colectiva [1].

Descripción

Olor a Mango Madurito (Antología Cojedeña) es un riguroso ensayo literario en prosa escrito por el ingeniero agroindustrial, poeta y ensayista Abel Hortencio Cardoza Cedeño [1]. Radicado en San Carlos, estado Cojedes, el autor rompe con el célebre refrán de que «nadie es profeta en su tierra» al consolidarse como una de las voces nativistas y costumbristas más queridas y respaldadas de la región [1].

La obra toma como eje central e inspiración la icónica frase del exalcalde Teófilo de Jesús Rangel: “San Carlos huele a mango madurito” [1, 2]. A partir de esta premisa, Cardoza Cedeño teje una profunda investigación de carácter sociológico, histórico y científico sobre el mango (Mangifera indica L.) [1, 2]. En el aspecto técnico, el autor analiza la composición química de los compuestos orgánicos volátiles (monoterpenos, ésteres y alcoholes) que dotan a la fruta de su característico aroma dulce y frutal [1]. En el plano humanístico y espiritual, eleva al mango a la categoría de «bendición divina» y «fruto de la solidaridad», rescatando el papel vital que ha tenido este alimento gratuito en los patios y calles para mitigar el hambre en tiempos de crisis y pandemia [1].

Estructurado en cuatro capítulos con glosario, prefacio y anexos, el libro funciona como el sustento literario de las ordenanzas de 1994 que decretaron al mango como Símbolo Institucional y Patrimonio Público Municipal de San Carlos [1]. Asimismo, rememora la historia local —atribuyendo la llegada de la primera semilla en 1860 a un padre misionero en la iglesia Santo Domingo— y exalta hitos como la Redoma del Mango (inaugurada en 1995), las Ferias del Mango y la labor conservacionista de AFOMANGO [1]. A través de analogías que conectan su texto con clásicos del trópico como El olor de la guayaba de Gabriel García Márquez, el autor ofrece una poderosa herramienta de resistencia cultural y conciencia ciudadana orientada a preservar la memoria sensorial, la hospitalidad llanera y la identidad de Cojedes para las generaciones futuras [1, 2].

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